La llegada del ferrocarril

La llegada del ferrocarril, o mejor dicho la idea del proyecto se remontan durante el siglo XIX con el aumento de la demanda en la explotación del lignito.

La importancia del carbón como fuente de energía aumentó la explotación de las minas y provocó que grandes empresas del momento crearan diferentes proyectos para el transporte y la exportación de dicha materia prima a puntos más alejados de la geografía española y también de Europa.

El proyecto del ferrocarril surgió para crear una conexión rápida entre Aragón y el Mediterráneo a través del Valle del Ebro. En consecuencia, Fayón pasó a ser uno de los puntos estratégicos en la línea Madrid-Zaragoza-Alicante, al ser una localidad asentada en el margen derecho del río Ebro y de encontrarse situada en el corazón de la cuenca minera de la comarca de Mequinenza.

La llegada del tren y el transporte de lignito de manera fluvial, proporcionó a la zona unas condiciones de desarrollo únicas e irrepetibles.

La construcción de la línea ferroviaria que unía Zaragoza con Barcelona pasando por Tarragona se culminó con la fusión de dos grandes empresas ferroviarias del momento. La compañía ferroviaria Madrid-Zaragoza-Alicante —encargada de realizar el tramo Zaragoza-La Puebla de Híjar— absorbió a la empresa ferroviaria catalana La Tarragona-Barcelona-Francia que fue la encargada de hacer el tramo opuesto, desde Barcelona hasta Móra la Nova pasando por Tarragona.

El trazado entre Fayón y Móra la Nova fue muy dificultoso durante la construcción de éste por la peculiaridad topográfica del terreno; de hecho, en el término municipal de Fayón se tuvo que construir un túnel de 1,8 km para poder atravesar una gran montaña escarpada llamada Penya Bugarreig que obstaculizaba el paso de la línea hacia el municipio.

Dicho trazado se pudo culminar gracias a la absorción de estas dos grandes empresas ferroviarias las cuales fueron las encargadas de crear las dos primeras líneas de tren en España.

Finalmente, el servicio ferroviario se inauguró en Fayón el febrero de 1892, lo cual permitió que este municipio aumentase su desarrollo, sobretodo en el ámbito económico. Unos años más tarde, a mediados de los años 60, esta línea sufrió una variación debido a la construcción del embalse de Ribarroja. La obra del embalse no solo dejó el pueblo antiguo bajo las aguas, también sumergió la antigua estación y parte del túnel que permitía que el tren llegara hasta la localidad, con lo cual tuvieron que hacer una variante de la línea fuera del término municipal, situada en el pueblo vecino, La Pobla de Massaluca (Catalunya).